Cambio Climático



El deshielo de los casquetes polares y los glaciares, el aumento del nivel del mar, la sequía, las lluvias torrenciales. Es decir el calentamiento global cambiará nuestra relación con el agua, sea dulce o salada. La pregunta más importante es ¿Estamos preparados para afrontar el cambio?

Equilibrio químico
Los mares, que cubren el 17% de nuestro planeta azul, absorben tanto CO2 generado por actividades humanas y tanta energía del sol que la química y las temperaturas de las aguas marinas están poniendo en peligro a muchos organismos.

Ecosistema en peligro
Los cambios en el medio marino afectan a los seres que viven en el agua, como los corales y a las especies que dependen de ellos. 

Población riesgo
Las subidas del nivel del mar están modificando y socavando los edificios, lo cual supone un riesgo para la vida humana. 

Reservas subterráneas
Las interacciones dinámicas entre el cambio climático y lo recursos de agua dulce en tierra están estrechamente vinculados a la disponibilidad de agua de buena calidad para el consumo humano. Actualmente, al menos la mitad de la población mundial depende del agua subterránea para un consumo de agua seguro. 

Superpoblación
A partir de la actual previsión del crecimiento urbano se espera que hacia el 2050 la demanda haya aumentado un 55%, de modo que debemos gestionar con prudencia el consumo futuro. 

Deshielo
El agua congelada en el Ártico, en Groenlandia, en la Antártida y en todas las regiones alpinas del mundo se está derritiendo y yendo a los océanos, ríos y suelos de todo el planeta. 

Estragos de la sequía
Al principio esa agua llenará los ríos y las cuencas fluviales, pero conforme haya menos hielo, también se verán mermadas las aguas de escorrentía y el agua dulce disponible. Si las medidas de conservación no atajan el problema, surgirá la amenaza de las restricciones de agua. 

Sea en estado sólido, líquido o gaseoso, el agua es vital para el planeta. Dependemos de ello para beber, para la agricultura y para la ganadería, e innumerables especies necesitan los ecosistemas de agua dulce para vivir. Los océanos contribuyen a modular los niveles de CO2 y a mantener las temperaturas globales, a la vez transportan nutrientes y albergan ecosistemas marinos. 

A medida que cambia el clima, cambiarán también los recursos de agua dulce y salada sobre los que se basan nuestras sociedades y economías. Ya a medida que cambia el clima, cambiará también nuestra relación con el agua

Aprenderemos a lidiar con un futuro complicado donde el agua, la tierra, la atmósfera y todos los seres vivos que en ella habitamos cambiarán para siempre. 

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